La termografía es el campo que se ocupa del calor o la radiación infrarroja (IR) que emite un objeto de forma natural. Los instrumentos termográficos, como las cámaras térmicas, detectan y muestran las características térmicas de los objetos vivos e inanimados.
Las cámaras térmicas miden principalmente la temperatura de la superficie de un objeto y están diseñadas para detectar cambios sutiles de temperatura. Sin embargo, los espejos, los objetos brillantes y las zonas muy pulidas reflejan la radiación térmica y, por tanto, no pueden ser medidos con precisión por una cámara térmica. En cambio, las superficies no reflectantes, como el hormigón, la madera e incluso las personas, tienen una alta emisividad y, por tanto, pueden medirse con mayor precisión mediante la termografía.
Es importante tener en cuenta que no todos los objetos emiten una firma térmica exacta. El grado en que un objeto absorbe o refleja el calor se denomina emisividad y varía mucho de un objeto a otro. Además, los objetos con alta emisividad, como la madera, pueden ser detectados fácilmente por un dispositivo de imagen térmica, mientras que los objetos con baja emisividad, como estas baldosas de patio, no pueden ser detectados fácilmente por una cámara térmica.
Una cámara térmica consta de un objetivo especializado que transmite frecuencias IR. Además, la cámara contiene un sensor térmico y un procesador de imágenes. La cámara suele montarse en el cardán de un dron, que puede girar hasta 360 grados y ayuda a estabilizar la cámara. Mientras el dron vuela, el sensor térmico de la cámara detecta longitudes de onda infrarrojas y las convierte en señales electrónicas. Tras recibir las señales, el procesador de imágenes crea el llamado termograma o imagen termográfica, que se compone de un mapa de colores que muestra diferentes valores de temperatura.
La resolución de la cámara es el número de píxeles que tiene. Una mayor resolución significa que cada imagen contiene más información: más píxeles, más detalles y más posibilidades de obtener una lectura precisa.
Dependiendo de su aplicación, especialmente cuando pueda acercarse al objetivo, es posible que pueda prescindir de una cámara de menor resolución.
La medición de objetivos más pequeños situados a mayor distancia requiere una mayor resolución para realizar mediciones precisas.

La frecuencia de refresco se refiere a la frecuencia con la que se actualiza la imagen en la pantalla. Cuanto mayor sea la frecuencia de refresco, mayor será la nitidez de la imagen.
9 Hz significa que la termografía se actualiza 9 veces por segundo. 30 Hz, por otro lado, se actualiza 30 veces por segundo.
Para la mayoría de las aplicaciones de inspección, basta con 9 Hz. Las imágenes térmicas se recogen inicialmente y luego se analizan.
Para las operaciones de búsqueda y rescate, 30 Hz son ideales porque los movimientos se captan con mucha más nitidez. A menudo, estas grabaciones se siguen analizando para excluir localizaciones. Para eso, 30 Hz es más agradable y mejor de usar.
Para ilustrarlo, a continuación puede ver nuestro logotipo girando sobre sí mismo a distintas velocidades.
9 Hz
30 Hz
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